| EL ESPÍRITU OLÍMPICO MARIANISTA |
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He tenido la bonita ocasión, con el lógico y deportivo cansancio, de participar, como Delegado, en 25 Olimpiadas. Viajes-alojamientos ( y noches!)-vestuarios-comedor-campos- resultados-algunos trofeos han sido las ruedas del vehículo que nos ha llevado desde San Sebastián a Cádiz, de Valladolid a Valencia. Hemos estado conviviendo amistosamente en otros tantos colegios, teniendo experiencias, situaciones y acontecimientos de todo variado tipo. Y también multitud de RECUERDOS inmortalizados en infinitas fotos, casi todas no digitales. Recuerdos de auténtica y sana camaradería entre tantos chicas y chicos de tan variadas provincias, perdón, comunidades autonómicas. Bastantes de ellas y ellos se han reencontrado alborozados en la siguiente Olimpiada. Lo malo eran las desconsoladas lágrimas femeninas en las tristes despedidas! También la climatología pide paso en los recuerdos. El magnífico tiempo en Escoriaza (1983), los más que encharcados campos de fútbol de Pola 86), el tremendo frío matutino de Ciudad Real (91), con su heladora niebla, la inoportuna lluvia en Cádiz (93) y Valencia (98)... ¿Recuerdos deportivos? Imposible aquí de comentar, analizar o simplemente enumerar. Sufridas victorias o “chupadas”, derrotas amargas o esperadas han ido tejiendo en los deportistas, para su esperanzadora y futura vida de adultos, una buena dosis y reserva de sufrimiento, disciplina, respeto al contrario y a unas normas. Han aprendido bien que la amistad verdadera les lleva a trabajar en equipo. Estos valores humanos les preparan –como un buen entrenamiento- a poder unos estupendos y eficientes “jugadores” en el campo de su vida religiosa. Como en toda condición humana, no han faltado en las Olimpiadas recuerdos y momentos penosos. Desde los “antisistemas olímpicos” hasta...lo que quiera añadir, en su interior o de viva voz, cada responsable colegial o entrenador/a. En el platillo opuesto de la balanza pesa más la eficaz ayuda y comprensión de las altas instituciones. Y ahora, ahí es nada haber llegado a la trigésima edición de las Olimpiadas Marianistas. Poquísimos colegios no marianistas de toda España podrán ostentar tal alto número ordinal en sus competiciones deportivas. Desde nuestra primera (Ciudad Real, 1970 ) hasta la última ( Cádiz , 2006 ), calculo, con miedo a equivocarme, que han participado en estas 29 ediciones alrededor de 30.000 deportistas, sin contar los acompañantes y las entusiastas familias. Estamos casi a punto de empezar la XXX O.M. Y digo empezar porque ideada, planificada y organizada ya está hecho, con tantísimo trabajo como sostenida ilusión. Eso mismo pusieron todos los colegios cuando les tocó el turno olímpico. Y no digamos nada cuando les correspondió a Valladolid, Pola, Belén – San Sebastián – y Bajo Aragón (Zaragoza). Todos entendemos que tuvieron tanto mérito como éxito. Hablando de participación, a ver cuándo toma cuerpo la idea, que aletea hace tiempo, de invitar a nuestros juegos a algún colegio marianista extranjero. No me queda sino desear a los PILARISTAS que toda la OLIMPIADA les salga como el mejor y más recordado acto del centenario de su prestigioso Colegio. Ignacio Teixidor Vitoria |
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